El nombre no es casual. Es el de la abuela que te dice las cosas como son, sin envoltorio. Esa es la única forma honesta de hacer este trabajo: con criterio, con franqueza y con la voluntad de discutir cuando hace falta.
El buen diseño no decora — decide. Decide quién entiende tu producto en treinta segundos y quién lo abandona. Decide qué cliente te recomienda y cuál no vuelve. Una marca genérica no muere — desaparece sin que nadie lo note. Es peor.
Por eso esto no se delega a un comercial ni se resuelve con una plantilla. Se resuelve con criterio: el que se gana en años, el que sabe distinguir lo importante de lo que parece importante, el que tiene la conversación difícil cuando toca.
Somos pequeños a propósito. Tomamos pocos clientes, los tomamos con tiempo, y nos sentamos en su mesa hasta que el proyecto mueve un número en su negocio.
Trabajamos rápido porque sabemos qué decisiones importan y cuáles son ruido. La velocidad no es el objetivo: es lo que pasa cuando dejas de improvisar.
Plazos reales, alcance acotado, comunicación directa con quien decide. Si algo no encaja, lo decimos en la reunión, no en el email de la semana siguiente.
La IA acelera lo repetitivo: tareas previsibles, pruebas, primeras versiones. Las decisiones que afectan a tu marca o a tu producto se toman entre personas, mirándose a la cara.
No medimos el éxito en archivos firmados. Lo medimos en una métrica de tu negocio que se mueva — leads, conversión, retención, ingreso recurrente — y en si tu equipo sigue trabajando con lo que hicimos un año después.
Pocas. Sénior. Implicadas. Las mismas de la primera llamada hasta el lanzamiento.
10 años diseñando productos digitales. Ex-Typeform, ex-Cabify. Obsesionada con la tipografía y los sistemas de diseño bien hechos.
LinkedIn →Full-stack developer con alma de producto. Ex-Glovo, ex-Wallapop. Experto en Next.js, Node y arquitecturas escalables.
LinkedIn →Psicóloga reconvertida en UX researcher. Entrevistas de usuario, tests de usabilidad y mapas de experiencia que cambian productos.
LinkedIn →Especialista en SEO, Google Ads y email marketing. Ha gestionado más de 2M€ en presupuesto de medios con ROAS positivo.
LinkedIn →Después de años entrando y saliendo de agencias grandes, vimos el patrón: equipos de veinte personas donde solo tres tocaban el proyecto. Account managers traduciendo lo que un cliente le decía a un sénior que ya no estaba en la sala. Decisiones estratégicas tomadas en la última semana, cuando ya no se podían cambiar.
Ruperta nació con una idea contraria: pocas personas, todas sénior, en la sala desde el día uno. El proceso vino después.
El segundo año empezamos a integrar IA en partes muy concretas del flujo: pruebas técnicas, primeras versiones, código repetitivo, exploraciones rápidas de tono. La productividad subió, sí. Pero lo importante no fue eso.
Lo importante fue confirmar lo contrario de lo que el sector estaba contando: la IA no sustituye criterio — lo expone. Un equipo sin sénior usándola produce trabajo más rápido y más mediocre. Un equipo con sénior usándola libera horas para lo que sí necesita una persona pensando: la conversación difícil con el cliente, la decisión estratégica, el detalle que diferencia.
Las agencias tradicionales venden equipos grandes y entregan junior con supervisión sénior puntual. Nosotros hacemos lo contrario: equipos pequeños donde cada persona que aparece en tu proyecto tiene años de decisiones reales a sus espaldas. No hay nadie que "coordine" entre tú y quien diseña — son la misma persona.
Trabajamos con founders que están levantando rondas, con equipos que necesitan un sparring sénior y con empresas que han decidido que su producto digital tiene que dejar de ser un freno. En todos los casos, la misma promesa: la persona que decide en la primera reunión es la misma que entrega seis semanas después.